Análisis de DAFO: Aplicación de una moneda social en la Fundación Amadip Esment

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  1. Presentación del caso

La fundación Amadip Esment es una entidad enfocada a la inclusión social y laboral de las personas con discapacidad que funciona como una comunidad, basada en relaciones de confianza, cooperación y acompañamiento. En este contexto, la implementación de una moneda social o un sistema de intercambio alternativo puede servir como herramienta para reforzar autonomía a través de la participación económica y la integración de los usuarios.

La implementación de una moneda social en este contexto se plantea como más como un sistema de intercambio interno, que podría ampliarse progresivamente a nivel local y, que además permitiría reconocer y dar valor a actividades que actualmente no están remuneradas.

En una primera fase, la moneda solo se utilizaría dentro de la Fundación para recompensar la participación de los usuarios en las actividades productivas o comunitarias. Por ejemplo, un usuario podría recibir cierta cantidad de la moneda por colaborar en talleres y utilizarlas posteriormente en la cafetería del centro o en algún otro servicio.

Como plantea Ena (2026, contribución), este sistema podría entenderse como un mecanismo de reconocimiento de tareas dentro de la fundación, dirigido concretamente a aquellas personas que no están activas laboralmente, de forma que esto los motive a participar en actividades dentro de Esment que sean recompensadas, facilitando así la inclusión y aumentando la participación progresiva en el nuevo sistema.

En este caso, tal como señala Oscar Álvarez (2026, contribución), un sistema de crédito mutuo resultaría especialmente adecuado, ya que permitiría iniciar los intercambios sin necesidad de dinero previo, lo que facilitaría mucho la parte inicial del proceso (Corrons, 2014-2015). 

En una segunda fase, el sistema podría evolucionar hacia un modelo más “abierto” en colaboración con comercios locales o entidades del entorno que permitan darle a la moneda un uso más amplio y real. Asimismo, la posible implicación del Ayuntamiento podría ser clave para legitimar el sistema y favorecer su expansión local.

  1. Análisis DAFO

DEBILIDADES

Las principales limitaciones de implementar una moneda social se encuentran en el diseño del sistema económico actual. Puede existir cierto desajuste entre la generación y el uso de la moneda. Por ejemplo, si los usuarios obtienen la moneda por participar en talleres, pero no encuentran suficientes “espacios” donde gastarla, se produciría una acumulación sin utilidad, lo que reduciría notablemente el entusiasmo por participar (Yuba, 2015-16, p. 36-37).

También existe el riesgo de que el nuevo sistema sea incompatible con los usuarios, por ello es especialmente importante adaptarlo a la diversidad de los usuarios, ya que no todos tendrá el mismo nivel de autonomía o comprensión, lo que requiere de un diseño accesible y adaptado (Hirota, 2019, p. 48-62).

Por otra parte, la implementación de una moneda social implica una mayor carga laboral, ya que será necesario gestionar los intercambios, establecer normas y garantizar el correcto funcionamiento del sistema, lo que implica un esfuerzo relevante.

Por último, es posible que en la fase inicial exista una percepción baja de la utilidad del sistema, que se puede transformar en falta de participación. Sin embargo, tal como indica Oscar, este problema puede abordarse mediante el uso del sistema de crédito mutuo, lo que permitiría generar intercambios sin necesidad de liquidez previa, lo que de alguna forma sería atractivo para los primeros usuarios, facilitando el arranque del sistema.

AMENZAS

Una de las principales amenazas es que la moneda social no llegue a consolidarse de forma funcional y se quede en una iniciativa simbólica si los usuarios no perciben su valor real (Hirota, 2019). Esto podría traducirse en falta de confianza o de aceptación, tanto por los propios usuarios como de sus familias o de los agentes externos, lo que de forma evidente dificultaría la implementación del sistema.

Otra amenaza relevante, de cara a largo plazo, es que el sistema quede limitado al ámbito interno de la Fundación, sin lograr expandirse hacia el entorno local, lo cual impactaría en el uso y la expansión de la moneda. Sin embargo, la aceptación externa no es necesariamente una barrera estructural, sino que puede verse condicionada por el apoyo institucional. Por ejemplo, la implicación del Ayuntamiento en la fase expansiva podría facilitar la legitimación del sistema, aumentando su visibilidad y fortaleciendo tu integración (Corrons, 2014-15, p. 124-126).

También existe la posibilidad de que surjan dificultades en la asignación de reconocimiento de las tareas que generan valor, y por tanto son retribuidas con la moneda social, dentro de la fundación. Si los criterios no están bien definidos podría generar desmotivación o incluso conflictos entre los participantes por sentirse discriminados, lo que afectaría directamente al funcionamiento de la moneda.

FORTALEZAS

Amadip Esment presenta una serie de características que la convierten en un entorno adecuado para la implantación de una moneda social, ya que la entidad ya dispone de una estructura organizativa consolidada, con múltiples actividades, talleres y servicios en los que se podría integrar de forma efectiva el uso de una moneda comunitaria.

Además, existe una base de confianza y cooperación comunitaria que permitirían la implementación de este sistema económico interno, ya que este nuevo sistema se sustentaría en las relaciones de confianza entre los participantes (Hirota, 2019).

Otra importante fortaleza es la posibilidad de transformar el rol de los usuarios, pasando de ser receptores de servicios a ser participantes activos en intercambios económicos, lo que tiene un impacto claramente positivo en su autonomía y en su percepción de utilidad dentro de la comunidad. En este sentido, la propuesta de utilizar la moneda como reconocimiento de pequeñas tareas dentro de la fundación permite adaptar el sistema a distintos niveles de participación y capacidades, facilitando que los usuarios puedan incorporarse progresivamente al intercambio económico a través de su cooperación con la entidad.

Además, la existencia de actividad económica interna permite aplicar sistema de intercambio mutuo en los que los usuarios pueden generar “saldo” a través de su participación, sin necesidad de dinero previo, lo que puede resulta sumamente atractivo para reconocer las capacidades y actividades que no tienen cabida en el mercado laboral convencional, lo que refuerza aún más la inclusión dentro de la fundación.

En definitiva, esta combinación de comunidad bien cohesionada y actividad económica interna hacen a Esment un entorno especialmente adecuado para la aplicación de un sistema de crédito mutuo.

OPORTUNIDADES

La implementación de una moneda social abre oportunidades a la organización, como la oportunidad de redefinir el concepto de trabajo dentro de Esment, dando valor a las actividades que actualmente no son reconocidas económicamente, lo que permitiría motivar la participación de los usuarios en la iniciativa.

Además, puede contribuir a la creación de un micro sistema económico interno donde los intercambios se realicen dentro de la comunidad, reduciendo la dependencia del dinero convencional. Esto es especialmente relevanteAA porque permitiría activar recursos infrautilizados, permitiendo que las personas que no participan en el mercado laboral puedan contribuir con sus capacidades y que sean recompensados por ello.

Por otra parte, también existe la oportunidad de conectar con el entorno local estableciendo relaciones de confianza con comercio locales, asociaciones u otras entidades para reforzar el arraigo territorial y la integración social (Yuba, 2015-16, p. 35-36).  En línea con el comentario de Oscar Álvarez, la implicación de entidades locales, como el Ayuntamiento podría ampliar significativamente estas oportunidades, facilitando la expansión e integración del sistema y su legitimación social.

En definitiva, la moneda social puede actuar como una herramienta de innovación social introduciendo nuevas formas de organización económica basadas en la cooperación y en la participación (Hirota, 2019).

  1. Reflexión

Tras los comentarios de mis compañeros he replanteado algunos aspectos claves del análisis inicial, especialmente lo relacionado con la viabilidad del sistema y su diseño. En un primer omento se identificaba la falta de aceptación externa como una limitación importante, sin embargo, tras analizarlo detenidamente, se ha puesto de manifiesto que esto no constituye una barrera estructural, sino que depende en gran medida del diseño del sistema y de su integración en el entorno.

También se ha detectado la relevancia de los sistemas de intercambio mutuo, en los que los saldos se compensan entre los participantes sin necesidad de dinero previo (Corrons, 2017, p. 119-120), cuyo sistema es equivalente a los de crédito mutuo, que permiten superar una de las principales limitaciones de partida: la necesidad de liquidez para iniciar los intercambios. De esta forma, el problema deja de ser “cuántos participan” para centrarse en “cómo se organiza el intercambio”.

Por otra parte, también se ha reinterpretado la falta de aceptación externa como una cuestión más vinculada con el apoyo de entidades o instituciones locales que pueden contribuir, no solo en facilitar la aceptación de la moneda, sino en dotarla de reconocimiento y validez para ampliar su alcance. Dejando de ser un problema fijo y pasando a depender de factores como la legitimidad institucional y la confianza que sea capaz de generar.

De esta forma, el análisis evoluciona hacia una perspectiva en la que la moneda social deja de entenderse como una herramienta asilada y pasa a concebirse como una parte del “ecosistema de innovación social”, en el que el concepto de valor económico incorpora dimensiones que el mercado tradicional no reconoce, como el tiempo o las relaciones sociales. Así otros instrumentos, como los bancos de tiempo o los sistemas de intercambio mutuo no solo amplían las posibilidades de participación, sino que también obligan a replantear que se entiende por actividad económica útil. Lo que permite reconocer aportaciones que no tienen cabida en el mercado laboral convencional, pero sí generan valor dentro de la comunidad.

Para materializar este sistema en la práctica, sería muy interesante iniciar a través del enfoque del reconocimiento de tareas dentro de la fundación. De esta forma, la participación es más realista y adaptada a las personas que están formándose o que no pueden asumir responsabilidades más complejas, de forma tal que las contribuciones cotidianas tengan un mayor valor y sean retribuidas. Esto también plantea un reto importante: definir qué tareas generan valor y cómo se asigna ese reconocimiento sin generar desequilibrios, por lo que es especialmente importante diseñar un sistema con un criterio claro y equitativo.

Más allá de la moneda en sí, el verdadero desafío radica en diseñar un sistema que sea compatible y accesible con las necesidades de los usuarios y, que además sea práctico y funcional. Es decir, un sistema que no solo exista, sino que se utilice y tenga un impacto positivo real en la vida cotidiana de los usuarios. En definitiva, la clave no está tanto en la herramienta elegida, sino más bien en la capacidad de las personas para generar valor, confianza y continuidad en el tiempo, siendo el equilibrio social y económico donde reside tanto el potencial como la principal dificultad de este tipo de iniciativas.

 

 

 

Referencias:

Alvarez Muñoz, O. [Oscar] (2026) Contribución publicación inicial.

Canva (s.f.) Gráfico Análisis Dafo Foda Swot Doodle Multicolor [Plantilla de Canva]. Canva. https://www.canva.com/design/DAHGwYnLxy4/sCC60TxSepHmzBZ_ITcptA/edit

Corrons Giménez, A. F. [August Francesc] (2014-2015) Monedas complementarias en pro de la sostenibilidad y el desarrollo: enfoque panárquico. [Trabajo final de master] Insititut Interuniversitari de Desenvolupament Local – Universitat Jaume I – Universitat de València. 

Google (2026) Gemini (V. 3 Flash) [Modelo de lenguaje extenso] 

Herranz Gil, E. [Ena] (2026) Contribución publicación inicial.

Hirota, Y. [Yasuyuki] (2019). Ventajas e inconvenientes del uso de las monedas sociales y complementarias (MSCS): ¿qué tipo de valores se ofrecen? International Journal of Community Currency Research, 23(1), 48-62. DOI: https://doi.org/10.15133/j.ijccr.2019.005

Yuba Peiró, A. [Alejandro] (2015-2016) Las monedas sociales, definición y análisis de experiencias. [Trabajo final de grado] Facultad de Economía y Empresa. Universidad de Zaragoza. https://zaguan.unizar.es/record/58127/files/TAZ-TFG-2016-3820.pdf;

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